La cantidad de agua que utilizan las plantas depende del clima, del contenido de agua en el suelo y la especie cultivada. La determinación y el monitoreo de la humedad del suelo es primordial para resolver problemas vinculados a las necesidades de riego de los cultivos. La programación del riego debe responder a dos preguntas básicas: ¿Cuándo regar? y ¿Cuánto regar?. La respuesta a la primera pregunta es el intervalo de riegos y tiene la finalidad de optimizar la producción, conservar el agua, minimizar impactos ambientales y ahorrar dinero. La segunda respuesta debe estar orientada a igualar los requerimientos de agua del cultivo y realizar los aportes en cantidades suficientes, buscando evitar: pérdidas excesivas por percolación, incrementos en consumo de energía, costos del agua, y el lavado de los fertilizantes de la zona radicular.

Cuando estamos regando, no debemos pensar que le estamos dando el agua a las plantas directamente.
Lo que ocurre es que cuando regamos, estamos reponiendo el agua en el suelo (en la zona de raíces) para que las plantas la aprovechen a lo largo del período comprendido entre dos riegos consecutivos.
Desde este punto de vista, el suelo actúa como un estanque donde se almacena el agua de riego y la que posteriormente será utilizada por la planta para su funcionamiento.
El agua almacenada en el suelo y que puede ser utilizada por el cultivo, es la diferencia entre la cantidad de agua almacenada a Capacidad de Campo (CC), que corresponde al contenido de agua almacenado en el suelo después de que han pasado 24 a 48 horas desde que se regó y el Punto de Marchitez Permanente (PMP), o agua almacenada en el suelo de muy difícil utilización por la planta y que le produce daño irreversible. Este contenido de agua útl para la planta se conoce como Humedad Aprovechable.
El punto donde se repone el agua es el Umbral de Riego, (UR), el cual puede ser definido como un punto entre CC y PMP, donde repongo el agua antes de llegar a PMP.

Medición del agua en el suelo, ¿Cuándo regar?
Para optimizar el consumo de agua y conseguir mejores rendimientos, es necesario hacer mediciones de la humedad del suelo en tiempo real. Al contar con la información necesaria se pueden regular las cantidades de agua a aplicar y paralelamente se pueden dosificar insumos agrícolas vía riego, lo que permitirá un ahorro económico. Existen diferentes técnicas para determinar el estado de humedad del suelo basadas en la utilización de sensores de humedad. En función de la manera de indicar el contenido de agua en el suelo hay dos tipos de sensores; los que miden la tensión o succión a la que esta retenida el agua en el suelo, y los que miden el contenido total de humedad en el suelo, expresado en porcentaje volumétrico. Un parámetro  utilizado para determinar el momento de riego es la tensión de la humedad en suelo. Se emplea para programar el riego en sistemas de aspersión, micro irrigación y goteo. El principio teórico en que se basa: la presión capilar del agua en el suelo indica la fuerza que debe ser ejercida para extraerla  del suelo, por tanto esta medición permite la determinación de un déficit de humedad.
¿Entonces para qué sirve medir el contenido de agua en el suelo?

Los métodos de medición de agua en el suelo permiten saber si existe agua disponible para la planta.
Estos métodos tenen la ventaja de incluir los posibles aportes del agua almacenada en el suelo, como por ejemplo la infuencia de una napa de agua subterránea. En efecto si el suelo está seco es que se está regando poco y si está demasiado húmedo, se está regando en exceso.
Para poder medir o apreciar el contenido de agua en el suelo en la zona de raíces se han desarrollado una serie de técnicas y sensores o medidores que permiten hacer esta tarea. Recuerde que si sabemos cómo el cultvo va extrayendo el agua del suelo, podemos programar el riego para mantener un contenido de agua en el suelo, adecuado para el correcto funcionamiento de la planta.