El trabajo del campesino es más sencillo desde la existencia del tractor. Podrías pensar que el agricultor tiene un trabajo sencillo, en el fondo no hace otra cosa que arrojar semillas a la tierra y esperar que las plantas crezcan para recolectar los frutos y posteriormente comercializarlos. Desgraciadamente no es así, nada más lejos de la realidad. Para ayudarle en su trabajo cuenta con esta potente máquina.

Si deseamos que el suelo nos dé los alimentos que necesitamos, debemos conocerlo a la perfección y tratarlo de la mejor manera posible, cosa que, efectivamente, no es fácil ni cómoda. Las principales tareas por las que se ha de comenzar son la siembra y la arada.
Con esta última se trata de partir en terrones el terreno y convertirlo en cultivable, permitiendo que absorba el aire, que se impregne hasta el fondo de agua y que facilite el crecimiento de las plantas.
El suelo labrado, por otra parte, no permanece mucho tiempo en buenas condiciones. Los hombres, los animales y las maquinas pasan sobre él y lo aplastan; la lluvia y el agua de riego, además, contribuyen a hacer más dura y compacta la superficie. Puedes ver por qué llueve y cómo se forma la lluvia.

Al cabo de un año se forma sobre el terreno, por así decirlo, como una costra que obstaculiza el crecimiento y la nutrición de las plantas. Por dicha razón, después de la cosecha es preciso volver a arar el campo y efectuar todas las tareas necesarias para que vuelva a ser cultivable.

Durante miles de años el hombre ha utilizado, y aún utiliza, para arrastrar el arado animales de tiro: caballos, bueyes, asnos, mulas, camellos, etc.

Más tarde, con la invención del motor de explosión, entraba en escena el tractor, y en el transcurso de pocos años se ha impuesto en algunos países sobre los animales. Las ventajas que ofrece el tractor son muchas; cuesta menos de mantener que las bestias, es más rápido, más fuerte y permite cultivar áreas mayores, aumentando así la producción; por otro lado, detalle importantísimo, hace menos cansada la vida del agricultor.

Además de la labranza, el tractor puede realizar muchos otros trabajos. Entre ellos recordemos:

  • El aplanamiento, que consiste en pasar sobre el campo, tras la siembra, un pesado rodillo, con el objeto de comprimir las semillas en la tierra.
  • El gradeo, es decir, el arrastre de un instrumento llamado grada que tiene la misión de igualar el terreno, enterrando la simiente y cubriendo el abono.
  • La roza: radica en remover la tierra alrededor de las plantas arrancando las hierbas que la infestan.

El tractor permite, además, el arrastre de aparatos para esparcir fertilizantes, para sembrar, para rastrillar y para recolectar cereales, patatas, remolacha, caña de azúcar, y otros muchos tipos de cultivos.