¿Qué es la paratrioza (pulgón saltador)?

La paratrioza o pulgón saltador es una de las plagas más temidas en las producciones de chile y tomate, entre otros vegetales.

Este insecto chupador, Bactericera cockerelli (Sulc.), se alimenta de la savia de las plantas y su toxina (transmitida por ninfas) puede causar que las plantas se tornen amarillentas y débiles, reduciendo el rendimiento y calidad de los frutos; además, el fitoplasma de la paratrioza en fase de ninfa o adulta es el causante de la enfermedad conocida como “permanente” del tomate (o del pimiento).

En su fase adulta, este adulto mide 1.6 mm y es capaz de saltar con facilidad hacia otras plantas. En un lapso de 15 días, la hembra es capaz de depositar 500 huevecillos ovalados de color amarillento-naranja en las hojas de la planta, principalmente en las secciones apicales y en los brotes nuevos.

La paratrioza tiene forma parecida a la de un pulgón; en su fase adulta tiene un color ámbar que pasa hacia el café oscuro o negro, con alas transparentes. Su ciclo biológico óptimo se da con 336 Unidades Calor (UC) a 23 °C. La temperatura mínima de desarrollo es a 7 °C.

Este insecto pasa por cinco estadíos ninfales en el envés de las hojas en forma de escama.  Las ninfas tienen un color verde-amarillento con ojos rojizos. Como ninfa y como adulta, la paratrioza succiona los nutrientes de la planta y le transmite enfermedades, las cuales dejan síntomas como clorosis en los brotes apicales, rizado en las hojas inferiores, necrosis y abortamiento de las flores.

Tipo de daños

La plaga posee gran capacidad de adaptación, cuyos daños pueden ser directos (amarillamiento o raquitismo producido por inyección de toxinas por las ninfas), o indirectos (efecto transmisor de fitoplasmas). Su asociación con daño permanente del tomate y punta morada de la papa está plenamente comprobada en México.

Daño permanente

Las plantas infestadas muestran clorosis de brotes y enrollamiento de hojas inferiores, que adquieren textura quebradiza y color verde intenso y brillante. Según estudios realizados por INIFAP, el fitoplasma provoca aborto de flores y achaparramiento de la planta, con fungosis de la raíz, causada por el debilitamiento de la planta y mayor suceptibilidad al ataque de otros patógenos. Igualmente, han logrado determinar la relación entre temperatura y desarrollo del fitoplasma, con daños del 30 al 95% de plantas infectadas.

Manejo integrado

Se recomienda establecer una estrategia regional que incluya control legal: ordenamiento de la fecha de siembra, rotación o supresión de cultivos y manejo de residuos; uso de semilla certificada de papa, y verificación de trasplantes de tomate para evitar utilizar plantas o injertos contaminados.

También se pueden tomar medidas de control agronómico, como rotación de cultivos y poda de hojas, cuando se pronostica la presencia de la plaga.

Otro aspecto importante es el control biológico, con insectos benéficos en áreas circundantes en condiciones cálidas, y aplicaciones de hongos entomopatógenos bajo condiciones de elevada humedad.