La araña roja o ácaro de dos puntos

Los ácaros son una plaga que afecta a una gran variedad de cultivos en todo el mundo. Hay alrededor de 1.200 especies de ácaros, de las cuales más de un centenar se puede considerar como una plaga, y cerca de diez de ellos como una plaga peligrosa. El ácaro más conocido y temido es el Tetranychus urticae (conocido vulgarmente como araña roja o ácaro de dos puntos). Su capacidad para reproducirse rápidamente le permite causar un daño enorme en corto tiempo. Los ácaros no son insectos, sin embargo, junto con las garrapatas, los escorpiones y las arañas, pertenecen a una clase denominada Arácnidos.

La araña roja adulta es pequeña, tiene una longitud máxima de 0,5 mm y puede verse a simple vista cuando se encuentra en poblaciones numerosas. Por lo general, se las encuentra en el envés de la hoja. A pesar de su nombre común – araña roja – durante la primavera y el verano su color puede variar entre amarillo o verde claro y verde oscuro, rojo, marrón o incluso casi negro. El color de la araña roja depende a menudo de la planta de la cual se alimenta. Tanto los machos como las hembras presentan dos manchas oscuras en el lomo, por lo que también se les conoce con el nombre de ácaros de dos puntos.
Los ácaros tejen hilos de seda que sirven para proteger la colonia contra los depredadores, por los que suele confundírselos con las arañas. Los hilos de seda también los utilizan para desplazarse de una planta a otra.

Ciclo de vida

La velocidad de desarrollo del ácaro araña roja depende no solo de la temperatura y la humedad de la planta huésped, sino también de su tipo, edad e incluso también de la variedad de cultivo. Cada hembra de araña roja deposita entre 10 y 20 huevos diarios, lo que equivale a un total de 80 a 120 durante su ciclo de vida, de hasta cuatro semanas de duración. Los huevos son depositados sobre el tejido de seda. La eclosión de las larvas hexápodas (seis patas) dura entre tres y quince días. Las nuevas larvas son casi incoloras y tienen ojos brillantes de color rojo. Las larvas pasan por tres estadios en un plazo de cuatro a cinco días: protoninfa, deutoninfa y estado adulto. Tanto los adultos como las ninfas tienen ocho patas.

Bajo condiciones favorables (la temperatura optima es de 30 a 32 °C y una humedad relativa de <50%), el ciclo de vida puede completarse entre una y dos semanas, incluido un período de preoviposición de uno a dos días de duración. El cambio a un clima cálido y seco suele acelerar el aumento de la densidad de la población. El ciclo de vida (de huevo a huevo) es de aproximadamente siete días a una temperatura de 30 °C, y de diecisiete días a 20 °C. Por debajo de los 12 °C se detiene su desarrollo.

Únicamente las hembras hibernan en forma de hembras adultas, sin tomar alimento, en plantas o escondidas en grietas y estructuras, o en cortezas de plantas o en la tierra. En interiores, los ácaros reinician su actividad durante el mes de marzo, sin embargo, en exteriores no se manifestarán en las plantas hasta mediados o finales del verano.

Daño

Los ácaros tienen la mandíbula puntiaguda y se alimentan penetrando el tejido de las plantas para succionar el alimento. Cuando la población es muy densa pueden llegar a cubrir toda la planta con su tejido. Al igual que otros ácaros tetránicos que infestan las hojas de las plantas, el ácaro de la araña roja elimina el tejido fotosintético. Cuando hay una infestación bien establecida el daño no se limita al mesófilo esponjoso, sino que se extiende también al parénquima en empalizada, por lo que el tejido de la hoja se puede colapsar completamente. La función de los estomas se ve afectada y se inhibe la transpiración. La hoja se torna de color amarillo, se marchita y, finalmente, se cae; en algunas ocasiones se puede presentar una completa defoliación y, a menudo, todo el follaje de las plantas infestadas se tiñe de color amarillo o marrón.

La pérdida del área fotosintéticamente activa en la superficie, junto con una reducción de la transpiración, disminuyen el rendimiento de la planta, que puede llegar a estancarse en su desarrollo o, en casos graves, morir. El grado de daño depende de la severidad de la infestación, el cultivo afectado y otras condiciones bióticas y abióticas. Se estima que cada minuto se destruyen entre 18 y 22 células de la planta. Los primeros síntomas visibles son pequeñas manchas amarillentas o blanquecinas, especialmente alrededor de la nervadura central y de las venas más grandes. Cuando estas manchas crecen y se juntan, las células vacías hacen que algunas partes de la hoja adquieran un aspecto blanquecino o plateado transparente.

Fuente: Canaá