Agricultura digital

La agricultura digital es el primero de dos componentes básicos de la agricultura de precisión, que se refiere a la captación, procesamiento, interpretación y análisis de imágenes digitales .

Las imágenes digitales de cultivos en sus distintas etapas fenológicas son descompuestas en longitudes de onda o espectros y se procesan por software de inteligencia artificial que dan lectura a diversas características de las plantas y el suelo, generando mapas detallados con elementos como el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada o Índice de Vigor Vegetativo por Etapa de Cultivo, entre otros.

Estos mapas representan para técnicos y agricultores información específica y oportuna del estado del cultivo que a simple vista es imposible detectar.

El segundo componente de la agricultura de precisión es la mecanización georreferenciada y de aplicación variable, que es el componente con mayor demanda de capital para su implementación y el cual no puede funcionar si no se cuenta con la información de agricultura digital.

La captación de imágenes de calidad es la base para generar recomendaciones, esto se obtiene de la siguiente manera: las imágenes satelitales aportan amplitud y actualización, se complementan con imágenes de drones o directamente de campo, con ambas los sistemas de fotointerpretación obtienen información a detalle de planta en el monitoreo del cultivo.

El procesamiento y la fotointerpretación de las imágenes obtenidas permiten identificar con oportunidad no sólo la reacción de cada planta ante episodios de sequía, plagas y enfermedades, sino su vigor y necesidades de nutrientes, lo que permite tomar medidas correctivas para el mejor desarrollo y por lo tanto maximizar la producción agrícola.

Al mismo tiempo, conocer el estado de la planta genera importantes ahorros en costos, reduciendo hasta en 40 por ciento. Esto se logra gracias a que las imágenes obtenidas indican el lugar exacto en el que se encuentran las malezas o el requerimiento real de fertilización, evitando desperdicios de hasta 70%, de esta manera, sólo será necesario tratar una zona específica y no aplicaciones al cultivo completo.

Adicionalmente se reduce la contaminación, aplicando las fumigaciones y fertilizaciones adecuadas en las zonas donde la parcela lo ocupa y no se desperdicia, ya que sólo 20% de los fertilizantes lo absorbe la planta y el resto se pierde.

Fuente: El economista