Manejo de Malezas en la agricultura

Se considera maleza a todas las plantas que interfieren con la actividad humana en áreas cultivables y no cultivables.

No se trata de cualquier tipo de hierba que crezca, ni de aquella que no conozcamos o que luzca mal; incluso hay algunas que son medicinales, aromáticas o comestibles. Pero entonces, ¿cómo distinguirla? ¿hay malezas buenas y malezas malas?

Al tratarse de un término tan relativo que incluye todo tipo de plantas, se ha acordado considerar a la maleza como aquellas especies que crecen en forma silvestre cuando no se espera que estén ahí, compitiendo con el cultivo por luz, agua y nutrientes.

¿POR QUÉ SON MALAS?

Se considera que la maleza es mala porque son indeseables y constituyen un componente del complejo de plagas que atacan a los cultivos. Dañan los sistemas de producción y afectan los procesos industriales y comerciales de los alimentos.

A pesar de ser riesgos naturales, algunas de las afectaciones que producen son:

  • Albergan insectos y patógenos dañinos a las plantas cultivables.
  • Aumenta los costos de operaciones por obstruir el proceso de cosecha.
  • Las semillas de la maleza contaminan la producción.
  • Su presencia reduce la eficiencia de la fertilización
  • Incrementa los gastos en irrigación.
  • Facilita la existencia y crecimiento de otras plagas.
  • Su genética puede resultar tóxica para los cultivos.

Además, existen casos registrados en los que el control retardado o mal ejecutado provoca la migración de insectos que la habitan en áreas cercanas, produciendo más daños y más difíciles de controlar.

En el caso de las malezas acuáticas pueden:

  • Obstruir la corriente del agua.
  • Ocasionar inundaciones.
  • Impedir el drenaje.
  • Deteriorar gradualmente los canales.Se pueden aplicar distintas medidas preventivas de manera simultánea. La efectividad de cada una de ellas dependerá en gran medida de las especies que se quieran controlar y de las condiciones climáticas. Sin embargo, algunas tienen un control sobre un amplio número de especies, por lo cual se usan regularmente:Selección de cultivos y variedades. Cultivos altos y con hojas grandes compiten mejor que aquellos de hojas chicas y porte pequeño. Existen variedades vegetales que inhiben o reducen el desarrollo de las malezas y por otro lado existen variedades que toleran mejor esta competencia.

    Reducir el banco de semillas de malezas. Hacer un control de las malezas antes de que produzcan semillas, esto reduce la presión sobre el cultivo en ciclos siguientes. Además, el control debe realizarse también en el período en el que el terreno no tiene cultivo establecido. Cultivos de ciclo corto como lechuga pueden ayudar a cultivos de ciclo largo al realizar una rotación de cultivos rápida, lo cual reduce la capacidad de las malezas para madurar y desarrollar semillas.

    Rotación de cultivos. Cambiar las condiciones para cada cultivo trae consigo el interrumpir las condiciones para la propagación de malezas habituales del ciclo anterior, con lo cual se inhibe su crecimiento, desarrollo y diseminación.

    Cultivos intercalados.  Consiste en sembrar de manera intercalada cultivos entre las líneas del cultivo principal, que cubran rápidamente la superficie del suelo creando una barrera para la entrada de luz y evitando el desarrollo de malezas. Un sistema conocido en México es el de maíz con frijol, donde el frijol es el cultivo encargado de cubrir los espacios entre líneas de maíz.

    Época y densidad de siembra. La presión de las malezas durante el período crítico se puede reducir con sólo modificar la época de siembra. Incluso el uso de plántula otorga una ventaja al cultivo, ya que su desarrollo es mayor que el de las malezas y con el cuidado adecuado pueden desarrollar un dosel completo rápidamente. Asimismo, se puede incrementar la densidad de siembra cuando se espera una alta presión por las malezas.  Para este caso es necesario conocer el tipo de malezas que se presentan y la época en la que aparecen.